Cambiar una cuerda de violín

A veces es posible que debas cambiar una cuerda a tu violín, bien porque se rompa o esté comenzando a desgastarse. Incluso, puede que necesites cambiarla porque ya hayas realizado muchas horas de estudio con ella, pese a que no muestre signos de desgaste.

Siempre puedes acudir a un luthier o a una tienda musical para que cambien la cuerda a tu instrumento, no obstante, hoy queremos sugerirte varios sencillos pasos para cambiar una cuerda de violín, en caso de que necesites cambiarla por tu propia cuenta.

Es importante mencionar que no debes cambiar más de una cuerda a la vez, para evitar que el puente se desplace de su lugar.

1– Coloca el violín en tu regazo y comienza a destensar con cuidado la clavija de la cuerda que deseas reemplazar. Gira la clavija hasta que salga de su lugar y puedas retirar la cuerda.

2– En caso de que uses afinador para la cuerda que estás cambiando, deberás aflojar también el afinador hasta destensarlo del todo. Si la cuerda tiene afinador, simplemente retírala del cordal.

3– Muchos violinistas aconsejan untar un poco de tiza en la clavija para lograr mayor agarre, aunque este es un paso opcional. Introduce el extremo coloreado de la cuerda por el agujero de la clavija alrededor de una pulgada y comienza a enrollar la cuerda en la clavija hasta darle 3 o 4 vueltas.

Ahora ya podrás introducir la clavija junto con la cuerda dentro de la respectiva apertura de la caja de clavijas.

Coloca el otro extremo de la cuerda (el que tiene una bolita metálica) en el cordal o en su respectivo afinador. Puedes utilizar un lápiz para ayudarte.

4– Comienza a girar la clavija suavemente manteniendo la cuerda sobre su respectivo lugar en el puente.

Ya puedes afinar tu violín. Ten en cuenta que quizás la cuerda no agarre bien al principio y se desafine a menudo. También es necesario que toques cierto tiempo hasta que la cuerda se amolde y de buen sonido.

Hay quienes aconsejan reemplazar las cuerdas cada 300 horas de uso aproximadamente, pero lo ideal es realizar siempre un buen mantenimiento de las cuerdas. Asegúrate de limpiar tus cuerdas e instrumento después de cada práctica. Esto elimina el exceso de resina, sudor y polvo que causan el deterioro.