¿Cuántos caprichos para violín conoces?

Un capricho musical es una obra (generalmente instrumental) que permite libertad interpretativa pero a la vez pretende mostrar un amplio abanico de técnicas. Su aparición tiene lugar ya durante el Barroco, aunque no es hasta el siglo XVIII, con la era del Romanticismo, cuando este tipo de obra musical adquiere más fuerza.

Las formas musicales que habían sido estandarizadas durante el clasicismo, pierden rigidez y adquieren nuevas cualidades expresivas llenas de dinamismo, virtuosismo y fuerza. La simetría de los fraseos musicales se transforman en un sonido rebelde y flexible, apasionado y ambicioso. En lugar de la melodía cantábile y alegre, predominan las composiciones sensibles que evocan las irregularidades de la propia naturaleza humana.

A juzgar por la definición de un capricho, podemos esperar que este tipo de obra musical muestre toda la brillantez del violín. En este contexto, no cabe duda en que los 24 caprichos de Paganini encajan a la perfección con la descripción. Hay quienes afirman que el mismísimo Paganini no podía tocar con facilidad sus propias partituras al escribirlas, por lo que debía ensayar bastante para poder interpretar sus obras.

Además, el propio término “capriccio” es italiano, por lo que resulta lógico que las obras de arte que lleven tal nombre pudieran provenir de Italia y más tarde se hicieran tendencia en otros lugares.

Pero, ¿cuántos caprichos más conoces? Algunos de los autores más reconocidos (como Rode, Sarasate…) también compusieron caprichos y algunos de ellos son interpretados a menudo en la actualidad, pero lo cierto es que existen muchos otros caprichos para violín que no llegaron a adquirir gran fama, probablemente por el hecho de que sus compositores nunca fueron tan reconocidos a nivel mundial.

Hemos seleccionado algunos caprichos para violín que quizás no conozcas, esperamos que los disfrutes:

Capricho n. 8 – Baile, de Peter Hristoskov

Peter Hristoskov, compositor búlgaro del s. XX, escribió más de 40 obras en el típico estilo de interpretación virtuoso para él, basado en el folclore búlgaro. La mayoría son para violín – piezas, conciertos, suites …, para violonchelo – conciertos y piezas, conciertos para piano, orquesta, sinfonía, álbum infantil para violín, etc. Sus obras forman parte del repertorio de todos los músicos búlgaros destacados y algunos de ellos están incluidos en el repertorio de artistas extranjeros.

12 Caprichos para violín, de Earl Kim

Earl Kim fue una importante compositora estadounidense del siglo XX cuyas sonoridades típicamente suaves, escasa instrumentación y sentido del misterio le dieron a su música, a menudo ecléctica, un carácter único. Escribió tanto en estilos tonales como atonales, a menudo mezclándolos, y tenía una especial afición por los textos ambientadores de Samuel Beckett, especialmente en obras más grandes, como su ópera Footfalls en un acto.

Andantino, op. 31 nr 1, Capriccio, op. 18 , de Cécile Chaminade

Andantino, op. 31 nr 1, Capriccio, op. 18 para violín y piano compuesto por Cécile Chaminade, una compositora prolífica con más de cuatrocientas piezas publicadas que abarcan una amplia gama de formas. Fue alumna de Camille Saint-Saëns.

Capricho n.6 de Pietro Rovelli

Pietro Rovelli nació en Bérgamo en una familia de músicos y fue autor de varios caprichos para violín, publicados en Viena.

Referencias:

LA DIALÉCTICA DEL CAPRICHO
El compositor, el capricho y el viaje sonoro: Una triple aproximación al Capriccio Nº 5 de Niccolò Paganini
Eréndira Damariz Hernández Espinoza