La música atonal y el dodecafonismo – ¿Está nuestro oído preparado para estos sonidos?

La música atonal, a menudo denominada música contemporánea, surge tras la época del romanticismo y el cromatismo musical, durante la segunda mitad del siglo pasado. Se llama atonal por ser lo opuesto a la música del sistema de escala mayor o menor (a la que nuestro oído está acostumbrado).

La atonalidad se caracteriza por no poseer la misma jerarquía tonal a la que muchos solemos llamar música; es decir, los sonidos fluyen de manera impredecible para nuestros oídos, causando una sensación de desorden.

La música atonal surge como contraposición hacia lo tradicional hasta la época y muchos autores afirman que la atonalidad era irremediable, puesto que hasta tal momento parecían haberse agotado los recursos musicales de la música tonal.

No obstante, la música atonal sí que se rige por ciertos patrones, tales como los de la Dodecafonía o el Serialismo. La Dodecafonía, denominada así por el compositor Schönberg, consta de series que contienen las doce notas de una escala cromática. En una serie deben interpretarse todas y cada una de las doce notas sin repetir ninguna. Más tarde, surge el Serialismo, que propone el mismo uso de las doce notas, pero esta vez aplicando contrastes en cuanto a dinámicas y ritmo, básicamente.

El resultado, según expertos, es una amplia libertad para expresar los sentimientos; sonidos que muestran y provocan emociones, pero sin formar un gran conjunto entre ellos, sino más bien melodías que aparecen y desaparecen en el silencio. Este tipo de música resulta de gran interés entre compositores y musicólogos, pero, ¿es realmente accesible para todos los públicos?

Si bien un músico profesional pudiera disfrutar de un momento musical e intelectual en el que a la par que escucha una obra, puede centrarse en adivinar las series de doce notas de la escala cromática, un oído no tan experimentado podría sufrir al intentar escuchar con atención una obra de estilo atonal.

Según estudios realizados por la Facultad de Ciencias de la Universidad de les Illes Balears, la música tonal presenta menores valores de coherencia que la música tonal desde la perspectiva de actividad cerebral. En el análisis de la actividad eléctrica cerebral, la coherencia es una medida del grado de sincronía entre dos o más regiones del cerebro respecto a sus valores de frecuencia en una unidad de tiempo.

De cualquier modo, la música clásica no culminó en la atonalidad, sino que se continuó desarrollando en estructuras tonales para formar los diferentes géneros de la música moderna (jazz, pop, rock, etc). La música atonal por su parte, hizo buenísimas contribuciones al mundo del cine, sobre todo en las películas de terror.

A continuación, un estupendo ejemplo de obra atonal, de Anton Webern

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