Durante la Edad Madia en Tarento, Italia, hubo una plaga de arañas grandes, a las que denominaron tarántulas precisamente por su aparición en dicha localidad italiana.
Los habitantes de Tarento pensaban que la picadura de la tarántula era venenosa y que provocaba que los afectados se retorcieran sin parar (hecho que resulta curioso, puesto que la picadura de tarántula no provoca tales síntomas).
Lo más interesante es que como tratamiento a la picadura de araña se recomendaba bailar la danza de la Tarantella, que fue compuesta con fines curativos. Este baile se practicaba bastante entre los siglos XV y XVIII.
Quizás ya hayas oído el término musicoterapia y tengas una idea de lo que este tipo de actividad supone, pero, ¿conoces sus ámbitos de aplicación y cómo practicarla en casos concretos?
La música tiene múltiples definiciones, pero muchas de ellas coinciden en que se trata de un tipo de lenguaje o modo de expresión artística. La música altera nuestro estado de ánimo, pero también llega a causar sensaciones físicas (cuando se te eriza la piel, por ejemplo). Pero la música es además un medio por el que podemos transmitir nuestra percepción del mundo (al igual que las demás artes).
En realidad, la música ha sido utilizada para tratar de modificar los estados de ánimo desde el principio de la historia del ser humano. Podemos decir que la «nana» o canción de cuna que una madre canta a su bebé es un tipo de terapia musical, puesto que generalmente cumple la función de relajar al niño y hacer que pueda descansar más facilmente.
Teniendo en cuenta este hecho, podemos entender un poco mejor los usos de la música en diferentes situaciones en las que queramos encontrar el bienestar personal o el de un paciente concreto. La musicoterapia no consiste solamente en escuchar música, sino que abarca un amplio campo de definiciones y continúa adoptando nuevos significados a medida que se sigue desarrollando.
Según expertos musicoterapeutas, existen muchos casos en los que la musicoterapia puede beneficiar al estado de salud de una persona y suele aplicarse en combinación con diversos tratamientos de dolencias físicas y psíquicas.
Es clave la comprensión de que la musicoterapia en sí no es un tratamiento curativo de patologías y no debe entenderse como una terapia aislada, sino más bien como un complemento a los demás procedimientos y medicamentos.
Las terapias musicales actualmente están demostrando excelentes resultados en personas que sufren patologías prolongadas. Estos pacientes a menudo utilizan la música como medio de escape de su enfermedad, ya que durante la terapia logran olvidar su estado de salud y centrarse en la expresión musical.